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'Mi tío no se llama Sam'. Estados Unidos en la gràfica cubana

Casa Amèrica Catalunya. Hasta finales de 2016

El Tío Sam con las manos cortadas, la cabeza de la Estatua de la Libertad clavada en una bayoneta, o un cubo de basura con los colores de la bandera norteamericana son algunas de las llamativas imágenes que recoge Mi tío no se llama Sam y con las que la propaganda cubana ha representado a los Estados Unidos en las últimas décadas.

Desde que Fidel Castro llegó al poder hace más de 57 años, cientos de vallas y carteles han hecho referencia al enemigo de su revolución: el gobierno norteamericano, con su poderío militar, y la CIA a su servicio.

Mi tío no se llama Sam reúne por vez primera sesenta de esas obras --piezas icónicas a pesar de su carácter efímero--, en un recorrido visual por el discurso gráfico que la propaganda cubana ha utilizado para hablar de los diferentes temas y episodios que desde 1959 han marcado la relación entre Estados Unidos y Cuba. Una relación que acaba de iniciar una nueva etapa con la histórica visita a la isla del presidente norteamericano Barack Obama.

Mi tío no se llama Sam. Estados Unidos en la gráfica cubana se podrá visitar en Casa Amèrica Catalunya hasta finales de año.

Libro catálogo
Este martes 24 de mayo, en la inauguración de la exposición Mi tío no se llama Sam. Estados Unidos en la gráfica cubana, se podrá adquirir el libro catálogo de la muestra, con textos de su comisario, Alfons González, y con reproducciones de un centenar de imágenes --las exhibidas en Casa Amèrica Catalunya y muchas otras más-- que reflejan los últimos 57 años de relaciones entre Cuba y su vecino estadounidense.

El libro catálogo Mi tío no se llama Sam. Estados Unidos en la gráfica cubana está editado por Editorial RM.

Mi tío no se llama Sam. Estados Unidos en la gráfica cubana son unas 60 imágenes que reproducen la perspectiva cubana de las relaciones Cuba-EE.UU. desde la llegada al poder de Fidel Castro en 1959.

Esta vez los mambises sí entraron en Santiago: Tras el triunfo de la Revolución cubana, se inician de inmediato las hostilidades con los EE.UU. con episodios como la frustrada invasión de playa Girón o la crisis de los misiles (octubre 1962).

Combatiendo al enemigo: En los años 70 se consolida la retórica de la confrontación con los EE.UU. El atentado contra un avión cubano, con 73 muertos, y la guerra del Vietnam abanderan esta etapa de la gráfica cubana.

¡Que se vayan!: La década de los 80 viene marcada por la crisis de Mariel, el éxodo a EE.UU. de más de 120 mil cubanos. La presidencia de Ronald Reagan y la invasión de la isla de Granada aumentan la tensión entre Cuba y el vecino norteamericano.

Con este pueblo no se juega. Los 90 son los años del periodo especial. Las restricciones y la escasez asedian Cuba con el recrudecimiento del bloqueo (Ley Helms Burton) y el desmoronamiento del gran aliado, la Unión Soviética.

La libertad no se puede bloquear. Tras los casos del niño Elián y de los 5 agentes cubanos encarcelados en EE.UU, el deshielo empezará con la llegada de Obama a la Casa Blanca. Desde entonces, las consignas cubanas se limitarán al bloqueo.